Si te lo estabas preguntando, la respuesta es un sí rotundo, el calzado afecta, de manera directa, a nuestra postura corporal, a la manera en la que nos desplazamos e incluso a la predisposición de padecer algunos tipos de lesiones musculares y/o articulares.

En este artículo vamos a analizar en detalle cómo afecta el calzado a nuestra postura, el porqué de esta relación directa y cómo un podólogo puede solventar problemas de dolores en rodillas, espalda y otras zonas del organismo.

¡Empecemos!

Nuestros pies son una de las partes del aparato locomotor más importante, esto se debe a que el pie no es solo un elemento más del cuerpo, sino un captor para nuestro sistema de equilibrio. Nuestra planta del pie nos da información a través de la presión de nuestra posición.

Al contactar con el suelo, ya sea con técnicas minimalistas como el barefoot o con calzado convencional, estamos generando presiones que se distribuyen por tobillos, rodillas, cadera, espalda, brazos, cuello y cabeza, como si fuese un efecto en cadena hacia arriba.

Nuestro organismo debe estar adaptado a estas demandas de movimiento para que no se generen desequilibrios que provoquen alteraciones de posición descompensaciones, ya que estos problemas afectan directamente a nuestra postural corporal, pudiendo descompensarla con el paso del tiempo.

De hecho, el uso de calzado inadecuado en etapas de crecimiento y desarrollo está demostrado que es el responsable de problemas como esguinces recurrentes, dolores lumbares, molestias musculares y alteraciones de la marcha, etc.

Dolor de espalda

Problemas que se derivan del calzado inadecuado

Las modas temporales, así como los diseños estrafalarios y de cuestionable ergonomía, pueden derivar en problemas en los pies, en la pisada y, además, en numerosas partes de nuestro cuerpo, ya que pueden desencadenar un efecto dominó en el que se comience por una leve molestia en la planta del pie y derive en problemas de cadera o dolor lumbar.

Este calzado inadecuado es el responsable de algunos problemas como:

Mala postura

El uso de tacón o elevaciones del talón de forma muy continuada altera la posición natural de nuestro tobillo o estrechez en la zona delantera de nuestro zapato deforma nuestros dedos de los pies, ayudando a que el pie sea menos estable y por consecuencia ocasionar alteraciones en el movimiento de nuestra pierna. Dichos problemas pueden manifestarse a través de dolores o molestias en la espalda, molestias al caminar, dolores en articulaciones, dificultad para conciliar el sueño, etc.

Esguinces

El exceso de amortiguación o zapatos con suela de mucho grosor y muy blandas, generan inestabilidad en nuestro pie.

Debido a problemas de sujeción y estabilidad, la frecuencia con la que se puedan generar esguinces son uno de los principales factores que nos indican que se está empleando un calzado inadecuado para nuestra pisada o para una actividad determinada.

Deformaciones

Si atendemos a la morfología del pie, podemos apreciar en los pies de las mujeres un estrechamiento anómalo de las falanges de los pies, especialmente en aquellas usuarias habituales de zapatos de tacón o de punta estrecha.

Las falanges de los pies deben apoyarse en la suela del zapato en su totalidad, con espacio entre ellas y sin agarrotarse. Por desgracia, esta no es la tónica habitual y la mayoría de la población padece de algún tipo de deformación en los pies provocadas por el uso de calzado inadecuado.

Problemas de circulación

Aunque no sea el principal problema derivado del calzado, la circulación en nuestras piernas puede verse condicionada por el tipo de calzado y por la actividad que realicemos. Por ello se recomienda optar por calzado cómodo y adaptado a la práctica deportiva que se vaya a realizar.

Consciencia corporal

Tal y como ya mencionamos en el artículo sobre consciencia corporal, el cuerpo se adapta a lo que hagamos durante largos periodos de tiempo. Por lo que cuando se emplea un calzado inadecuado, nuestro cuerpo se adapta a él, pudiendo provocar, en la mayoría de casos, descompensaciones.

Características del calzado a tener en cuenta

Aunque ya comentamos cómo debe ser un calzado en nuestro artículo sobre el calzado infantil respetuoso, a continuación queremos recordarte los principales puntos a tener en cuenta:

  • Comodidad si, mucha amortiguación no para el día a día. Otra cosa son los deportes como el running.
  • Flexibilidad.
  • Horma ancha sobre todo en la parte delantera.
  • Ligereza.
  • Sujeción de tobillo.

El zapato de tacón y el dolor de espalda

Al caminar, cada paso se convierte en un impacto sobre nuestra espalda, por lo que la elección de los zapatos es algo mucho más importante que una mera cuestión de estética o diseño.

Cuando se opta por un zapato de tacón como opción preferente para nuestro día a día, se debe meditar muy bien y elegir un tipo de tacón que no sea especialmente lesivo para nuestra espalda en un futuro debido a las posturas que deben adoptar articulaciones, huesos, ligamentos y músculos.

Buena prueba de ello es la reciente metatarsalgia, o Neuroma de Morton, con el que ha sido diagnosticada la Reina Letizia.

La mejor manera de evitar que el zapato de tacón se convierta en un generador de problemas es limitar su uso, así como elegir aquellos que cuenten con un tacón no demasiado elevado y que no sea muy estrecho en la punta.

El podólogo te ayuda con tu movimiento y con la relación con tu postura. Pie y postura van de la mano.

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