¿Quieres conocerlo todo sobre el desgarro muscular? ¿Cuáles son sus causas y síntomas? ¿Qué tratamiento es el más adecuado? Si te interesan las respuestas a estas preguntas sigue leyendo este artículo hasta el final.

Lo cierto es que quién más y quién menos ha sentido esa sensación tan desagradable. Nos referimos a un “pinchazo” que te obliga a quedarte quieto cuando estás realizando una actividad deportiva. Porque lo cierto es que los desgarros musculares se producen mayoritariamente en el ámbito deportivo. De eso vamos a hablar aquí largo y tendido y vamos a empezar por una definición.

¿Qué es un desgarro muscular?

Los músculos están formados por fibras. El desgarro muscular o también llamado rotura de fibras musculares se produce cuando estas fibras se rompen. Es un dolor intenso y que suele suceder cuando estás realizando una práctica deportiva.

El desgarro, evidentemente, obliga a parar de inmediato. Pero… ¿Por qué se produce el desgarro muscular?

Causas del desgarro muscular

Podemos enumerar tres razones:

  • Como consecuencia de un golpe. Este golpe rompe las fibras.
  • Un estiramiento del músculo exagerado, es decir, se estira más de su capacidad natural.
  • Por una contracción rápida y fuerte del músculo. Esta es la forma más habitual de sufrir un desgarro muscular.

Si no has calentado lo suficiente antes de iniciar tu práctica deportiva, si no dejas que los músculos se recuperen entre entrenamiento y entrenamiento o entre competición o competición, si tus músculos están fatigados o débiles, tienes muchas más posibilidades de sufrir un desgarro muscular.

¿Cuáles son los síntomas de un desgarro muscular?

Los síntomas de un desgarro muscular van a depender muy mucho de su grado. Otro de los factores para saber qué tipo de desgarro muscular has sufrido es conocer la longitud de la rotura.

Los hay que miden milímetros, con lo que la recuperación y vuelta a la normalidad es breve. Pero existen otros en los que se produce la rotura completa del músculo. En estos últimos se puede tardar hasta 3 meses para volver a hacer ejercicio.

En un principio podemos dividir los desgarros musculares en:

  • Grado 1 o leve, cuyo tiempo de recuperación es de entre 8 a 10 días.
  • Grado 2 o moderado. Aquí la recuperación se estima entre 3 y 4 semanas.
  • Grado 3 o grave. La vuelta a la actividad se complica. El tiempo de inactividad se sitúa ya entre 1 y 3 meses.

Tipos de desgarro muscular más frecuentes

Entre los tipos de desgarro muscular más frecuente, encontramos:

Desgarro muscular en la pierna

Los desgarros más habituales en las piernas se suelen localizar en los isquiotibiales, es decir, en la parte posterior de la pierna.

Son muy habituales en deportes en donde se necesita acelerar y desacelerar de manera muy rápida. También en aquellos en los que se necesita saltar

Desgarro muscular en los gemelos

Desgarro en los gemelos o también desgarro en la pantorrilla. Posiblemente estamos hablando del más común.

Se producen por los mismos motivos que en el caso anterior. A este tipo de desgarro también se le conoce como el «desgarro de la pedrada». Es una sensación muy dolorosa y muy desagradable.

Tratamiento para el desgarro muscular

No existe un tratamiento único. Lo mejor es ponerse en manos de profesionales de confianza, explicarles cómo se ha producido la lesión, si se había calentado o no y en qué momento del entreno o la competición ha sobrevenido el desgarro.

El especialista podrá determinar el grado de la lesión y actuar en consecuencia. Será capaz inmediatamente de darte un tiempo de recuperación.

No obstante, lo más recomendable cuando acabas de tener un desgarro muscular es aplicar frío de manera inmediata para controlar en la medida de lo posible la inflamación.

El frío también ayuda a reducir los tiempos de recuperación.

A continuación, se requieren una serie de masajes pero es mucho mejor que los realicen profesionales cualificados. En algunos casos se puede optar por los vendajes.

¿Cómo curar un desgarro muscular?

No existe una cura única. Cada desgarro muscular requerirá de una atención personalizada.

Es mucho mejor apostar por la prevención. Realizar un calentamiento adecuado antes de la práctica deportiva y ser consciente de los esfuerzos que se pueden realizar.

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