Si notas cierta rigidez en el tobillo y esto te molesta al andar, quizás sufras de pie equino. En este artículo discutiremos las causas y síntomas, así como los tratamientos y terapias disponibles para minimizar los efectos de esta afección. Aprenderemos cómo hacer frente al dolor, restablecer la movilidad y sobre todo cómo mejorar la calidad de vida de tus pies. ¿Nos acompañas?

¿Qué es equinismo o pie equino?

El pie equino o equinismo es una afección común en la que los pies se encorvan hacia abajo, de la misma forma que cuando montamos a caballo, por eso el nombre. Las personas que la padecen notan como los dedos de sus pies se dirigen hacia el suelo en lugar de hacia arriba, como es lo natural. El talón queda doblado para dentro, lo que dificulta su movimiento.

Esta condición generalmente afecta a los niños pequeños, aunque puede ocurrir en personas de cualquier edad. Los síntomas principales son dolor, problemas con el equilibrio y rigidez en las articulaciones. Esto puede causar dificultades a la hora de desplazarse.

El tratamiento para el pie equino se basa principalmente en la realización de ejercicios de estiramiento, fisioterapia, aparatos ortopédicos y, en casos graves, habría que recurrir a la cirugía. El objetivo es corregir la deformidad y aliviar los síntomas para evitar problemas futuros.

Aunque el pie equino puede ser incómodo, generalmente se puede tratar con éxito, mejorando así la calidad de vida de los pacientes.

¿Cuáles son las causas del pie equino?

Como hemos visto en el apartado anterior, el pie equino es una afección que impide que el individuo pueda caminar correctamente. Esta deformación puede ser congénita o adquirida, siendo la primera la más común.

Pie equino en bebés: Pie varo

El problema del pie varo afecta a niños, desde recién nacidos hasta la edad de cinco años. También se conoce como “pie zambo”. La causa de esta afección no se sabe con exactitud, sin embargo, los expertos creen que puede ser hereditario o relacionado con el desarrollo intrauterino.

El tratamiento generalmente incluye el uso de botas ortopédicas para mejorar la posición del pie y evitar la deformación. También es importante acompañar el uso de estas prótesis con ejercicios fisioterapéuticos que ayuden a estirar y fortalecer los músculos y tendones de la zona. Si el pediatra lo considera oportuno, en algunos casos se pueden realizar cirugías para corregir la deformación del pie y evitar así problemas futuros.

Pie equino en adultos, ¿cuáles son las causas?

Si bien el pie equino en adultos no es tan común como en los niños, no deja de ser un problema que aparece con relativa frecuencia. Aunque algunas personas que lo sufren son capaces de caminar y realizar actividades normales, a la larga pueden llegar a experimentar dolor y limitaciones en su vida cotidiana. Por lo tanto, es importante que los afectados con equinismo conozcan qué es lo que realmente lo produce y cómo prevenirlo.

Aunque las causas exactas del pie equino en adultos pueden ser difíciles de identificar, los médicos creen que hay varios factores que contribuyen a su aparición. Por ejemplo, puede ser causado por lesiones en los pies, como un esguince, fractura o desgarro. Estas lesiones hacen que los músculos, tendones y ligamentos de los pies se debiliten o se vuelvan demasiado rígidos lo que provoca la deformidad del pie.

Otra causa común del pie equino en adultos es la obesidad. Cuando una persona aumenta de kilos, la presión en los pies también se incrementa, favoreciendo su deformación. Además, las personas con sobrepeso también tienen mayores probabilidades de desarrollar diabetes, lo que puede contribuir al pie equino.

Por último, el uso excesivo de zapatos apretados o con un tacón inadecuado favorecen asimismo su aparición.

¿Qué problemas ocasiona el pie equino?

El pie equino afecta a la movilidad del tobillo, lo que a largo plazo puede traducirse en problemas de salud como:

  • Dolor en los pies, piernas y caderas: La rigidez de los músculos y la deformidad del pie causa malestar cada vez que estas articulaciones trabajan.
  • Inestabilidad: Debido al giro del tobillo, la persona puede tener problemas para equilibrarse al desplazarse. Incluso el simple hecho de mantenerse de pie de forma recta puede resultar muy complicado.
  • Incapacidad para caminar: Si el pie equino empeora y no se aplica ningún tratamiento, puede llegar a un punto en que a la persona le es imposible dar un solo paso.

¿Cuál es el tratamiento para el pie equino?

El tratamiento del pie equino depende del grado de deformidad y de los síntomas. En la mayoría de los casos, se recomienda una combinación de tratamientos, como:

  • Terapia física: Ayuda a fortalecer los músculos del pie afectado, lo que contribuye a mejorar el equilibrio y a reducir el dolor.
  • Prótesis ortopédicas: Son dispositivos especialmente diseñados para ayudar a corregir la deformidad existente. Estos dispositivos están hechos de materiales ligeros y se adaptan al pie para proporcionar un soporte extra y dirigir correctamente su movimiento.
  • Cirugía: En algunas ocasiones, la cirugía puede ser necesaria para corregir los casos más complicados.

Férula pie equino: una ayuda indispensable

La férula para pie equino ayuda a conservar la postura correcta de los pies al caminar y al pararse, permitiendo que la persona mantenga una mayor estabilidad.

Esta férula proporciona un instrumento de apoyo, ya que cuenta con una malla de soporte que rodea el tobillo y el pie para asegurar su sujeción. Esto ayuda a aliviar la presión en los huesos y los músculos del pie, lo que facilita la movilidad.

Si bien la férula para pie equino puede ser usada como parte de un plan terapéutico más amplio, también se emplea como tratamiento aislado en personas con lesiones temporales o leves.

Así pues, si notas que sufres dolor al caminar, por mínima que sea esa molestia, acude a un profesional para evaluar el estado de tu pisada. En Clínica Poyatos somos especialistas en podología y patologías del pie y contamos con las técnicas más novedosas para ayudarte a mejorar de los problemas en las extremidades inferiores. ¡Te esperamos!

¿Te ha gustado? Valora este artículo
(Votos: 1 Promedio: 5)

Consulta con un especialista.

Suscríbete a nuestra Newsletter.

Déjanos tu email y serás el primero en enterarte de nuestras actividades y novedades.